Ocultar comida, ejercicio o mentiras no es un detalle si el miedo dirige tu vida.
Tirar o esconder comida, hacer deporte a escondidas, mentir sobre lo que comes, apartarte de los demás. Esas conductas no bastan para diagnosticar a nadie, pero sí pueden indicar que algo importante necesita hablarse. El secreto deja que un problema crezca sin que nadie lo vea.
Si cualquier pregunta te enfada, si necesitas ocultar lo que haces o si tu día gira alrededor del peso y del control, no tienes que esperar a estar peor para pedir ayuda.
Contarlo a un adulto de confianza o a un profesional sanitario puede dar miedo. No es traicionarte: es abrir una ventana para recuperar tu libertad antes de que el aislamiento decida por ti.
Idea clave
Lo que escondes por miedo merece que lo hables pronto con alguien que pueda ayudarte.
Tu reto para esta idea
Si te reconoces, cuéntaselo hoy a un adulto fiable o solicita una cita con un profesional sanitario.