En Fátima, la Virgen empezó tranquilizando a tres niños que cuidaban ovejas.
El 13 de mayo de 1917, Lucía, Francisco y Jacinta —de diez, nueve y siete años— estaban con sus ovejas en el campo, cerca de Fátima. Habían rezado el rosario y jugaban a hacer una casita con piedras. Entonces vieron a una Señora llena de luz. Sus primeras palabras fueron: «No tengáis miedo. No os hago daño».
Antes de pedirles nada, les quitó el miedo. Después les pidió que rezaran el rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo, que entonces estaba en guerra.
Dios suele empezar así cuando se acerca: tranquilizando. Si alguna vez te asusta lo que Dios pueda pedirte, recuerda que quien te habla te quiere bien. Y que la paz del mundo, aunque parezca muy lejana, también se pide desde un campo de ovejas.
Idea clave
Cuando Dios se acerca, empieza quitando el miedo.
Tu reto para esta idea
Reza hoy un misterio del rosario por la paz en algún lugar donde haya guerra.