Que muchos repitan algo no lo convierte en real.
La verdad no nace de la mayoría, del ambiente ni de tus ganas. Algo es verdadero cuando coincide con la realidad, aunque cueste aceptarlo o no esté de moda.
Por eso buscar la verdad pide una humildad bastante concreta: dejar que la realidad corrija tus ideas. El cristiano no teme esa búsqueda, porque Dios no compite con la verdad: la sostiene.
Esto no se queda en una frase bonita. Se nota en cosas muy concretas: cómo usas el tiempo, cómo descansas, cómo hablas y qué haces cuando toca volver a empezar. Ahí es donde una idea deja de ser teoría y empieza a tocar la vida.
Idea clave
La verdad se descubre al mirar la realidad, no al imponerle nuestros gustos.
Tu reto para esta idea
Elige una opinión fuerte que tengas y revisa si se apoya en hechos o solo en reacción.