No siempre, pero da una seguridad más profunda.
Confiar en Dios no significa no sentir miedo nunca. Puedes tener fe y, al mismo tiempo, temer una pérdida, una decisión o una dificultad.
La confianza no borra mágicamente la emoción, pero coloca el miedo en manos de alguien más grande que tú. Ahí empieza una paz distinta.
Confiar en que Dios cuida de la historia no elimina tu libertad. Te permite actuar con seriedad y, al mismo tiempo, entregar a Dios aquello que escapa de tus manos.
Idea clave
La confianza ayuda a vencer el miedo.
Tu reto para esta idea
Entrega hoy un miedo concreto a Dios. Nómbralo en la oración.