No todo lo que posees merece poseerte.
La pobreza como virtud no consiste solo en tener poco. Consiste en usar las cosas sin dejar que manden sobre el corazón: ropa, dinero, móvil, planes, comodidad.
Cuando algo material decide tu ánimo, tus horarios o tu trato con otros, ya no es tan pequeño. El desprendimiento cristiano devuelve las cosas a su sitio y te deja más libre para amar.
Idea clave
El desprendimiento impide que las cosas pequeñas gobiernen el corazón.
Tu reto para esta idea
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