Puedes ignorarla, pero la pregunta de fondo sigue ahí.
Puedes distraerte, no pensar, llenar el día de ruido o vivir como si nada importara demasiado. Pero las preguntas importantes suelen volver.
Quién soy, para qué vivo, si Dios existe, cómo amar bien, qué sentido tiene sufrir. La indiferencia puede aplazar la búsqueda, pero no responderla.
Las preguntas últimas regresan aunque intentes distraerte. Mirarlas con honestidad puede abrir un camino hacia Dios, la verdad y una vida con más dirección.
Idea clave
Las preguntas profundas vuelven.
Tu reto para esta idea
No huyas hoy de una pregunta importante. Escríbela y mírala de frente.