La Iglesia no corre a llamarlo milagro
La prudencia también protege lo sagrado.
En numerosos relatos aparecen testigos, documentos, comisiones, obispos y años de espera antes de autorizar un culto.
Esa lentitud puede parecer fría, pero intenta distinguir una gracia real de un error, un fraude o un entusiasmo prematuro. No todo lo inexplicable es automáticamente sobrenatural.
Y no toda cautela significa falta de fe.
Cuando algo afecta a muchas conciencias, comprobar, contrastar y esperar es una forma de responsabilidad. Esta prudencia sirve para tu vida diaria. Antes de difundir una revelación, un vídeo o una promesa religiosa, pregunta de dónde viene y qué ha dicho la autoridad competente. Proteger la verdad incluye no añadirle lo que no sabemos.
Idea clave
Discernir despacio evita que la credulidad se disfrace de fe.
Tu reto para esta idea
Revisa hoy una cadena o vídeo religioso antes de reenviarlo; si no tiene fuente fiable, detenlo.
BASADO EN
Bélgica, milagros eucarísticos →