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Disciplina

La fe no crece por accidente

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Rezarás "cuando encuentres un momento". Ese momento no existe.

Nadie se pone en forma cuando le surge, ni aprende un idioma a ratos sueltos. Con la vida interior hacemos esa apuesta perdedora: rezaré cuando encuentre un hueco. El hueco no llega nunca; se lo comen el trabajo y el móvil. San Josemaría proponía otra cosa: un plan de vida. Pocas prácticas, pequeñas y con su hora: unos minutos de oración por la mañana, el Evangelio del día, tres avemarías al acostarte. Lo que sea, pero fijo, como las comidas. No por rigidez: porque a lo que amas le das cita, no sobras de tiempo. Los días con ganas, el plan casi no hace falta. Está ahí para los otros: los días grises en que la fidelidad sustituye a las ganas y mantiene viva la amistad con Dios.

Idea clave

La vida interior se sostiene con citas fijas, no con ratos sueltos.

Tu reto para esta idea

Elige una práctica pequeña —dos minutos de oración al despertar, un evangelio al día— y ponle hora fija desde hoy.

BASADO EN

Oración →