Lo que vives por dentro acaba apareciendo fuera.
Si la relación con Cristo es real, poco a poco cambia tu forma de hablar, decidir, trabajar y tratar a los demás.
No se trata de aparentar. Se trata de que la vida interior tenga consecuencias visibles: más caridad, más paciencia, más verdad y más alegría.
La amistad con Cristo termina tocando la vida ordinaria. Poco a poco cambia la manera de trabajar, pedir perdón, sufrir y mirar a las personas que tienes cerca.
Idea clave
La amistad con Cristo transforma la vida concreta.
Tu reto para esta idea
Actúa hoy con más caridad en una situación pequeña y concreta.