No puedes construir una amistad real desde la mentira.
Con Cristo no hace falta fingir, pero sí hace falta verdad. Reconocer lo que haces mal no rompe la relación: puede abrirla más.
La sinceridad acerca a Dios porque te coloca en la realidad. Y desde ahí pueden nacer el perdón, la conversión y un amor más limpio.
La conversión suele comenzar con una verdad sencilla dicha sin adornos. Poner nombre a lo que ocurre abre espacio para el perdón y para una vida más unificada.
Idea clave
La sinceridad acerca a Dios.
Tu reto para esta idea
Haz hoy un examen de conciencia breve. Mira una cosa que necesitas ordenar.