Fe
Jesús entra en tu barro
Cristo no espera a que tu vida esté limpia para acercarse.
En el Evangelio, Jesús cura al ciego tocando barro. No actúa desde lejos ni con una solución fría. Entra en una realidad concreta, pobre y manchada.
Eso dice mucho de cómo mira Dios tu vida. No se acerca solo a la parte ordenada, presentable y fácil de contar. También entra en cansancios, heridas, pecados y zonas que preferirías esconder.
La fe no consiste en fingir que no hay barro. Consiste en dejar que Cristo lo toque y haga algo nuevo ahí. Su misericordia no humilla; levanta, limpia la mirada y permite volver a caminar.
Idea clave
Jesús puede tocar precisamente la parte de tu vida que más te cuesta mostrar.
Tu reto para esta idea
Habla hoy con Jesús de una zona concreta de tu vida que sueles esconder.
BASADO EN
Jesucristo →