«Enterrar a los muertos» hoy se parece mucho a ir al tanatorio aunque no sepas qué decir.
Entre las obras de misericordia corporales hay una que suena antigua: enterrar a los muertos. Hoy casi nadie cava una tumba, pero la obra sigue ahí: ir al tanatorio, al funeral, a la Misa por un difunto.
Da pereza, cuesta encontrar el hueco y no sabemos qué decir. Pero para la familia significa mucho ver quién ha venido. No hace falta un discurso: un abrazo, un «lo siento», estar un rato. Es una forma de decir que esa vida importaba.
También es una ocasión de rezar por quien ha muerto y de pensar, sin dramatismo, en la propia vida. Acompañar a otros en la despedida nos recuerda lo que de verdad queda.
Idea clave
Acompañar en una despedida le dice a la familia que esa vida importaba.
Tu reto para esta idea
Si tienes pendiente un pésame o un funeral, ve o llama hoy, aunque no sepas qué decir.