Iguales en dignidad no significa idénticos ni intercambiables.
Hoy se mezclan dos cosas distintas: la igual dignidad de hombre y mujer, que es verdad y hay que defender, y la idea de que para ser iguales hay que negar toda diferencia. No es lo mismo.
Ser varón o ser mujer no es un envoltorio intercambiable: marca todo el modo de ser persona, en el cuerpo y en el interior. Y esa diferencia no es un problema a corregir, sino algo bueno, querido por Dios, que hace posible una relación en la que cada uno aporta y recibe.
Reconocer la diferencia no rebaja a nadie. Al revés: valorar lo propio de cada uno es más rico que fingir que da igual.
Idea clave
Hombre y mujer tienen igual dignidad y una diferencia buena y valiosa.
Tu reto para esta idea
Hoy valora en alguien del otro sexo algo propio de su manera de ser, en vez de darlo por igual o por sentado.