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Relaciones

Hablar mal a espaldas hace daño

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Contar los fallos ajenos por detrás no es un pasatiempo inocente.

Criticar a quien no está delante parece un deporte social sin consecuencias. Pero hacer correr los defectos o los fallos de otro, sin una razón seria, le hace daño real: le roba fama y confianza, y a menudo la historia va creciendo y deformándose por el camino. Hay una diferencia clara entre comentar un problema con quien puede ayudar a resolverlo y disfrutar contando lo malo del otro. Lo segundo ensucia el ambiente, resta paz y, curiosamente, también te deja peor a ti. Cuidar la lengua no es hipocresía: es respeto. Si algo hay que decir, se dice a la cara, con caridad. Y si alguien murmura contigo, no hace falta seguirle la corriente.

Idea clave

Difundir los fallos ajenos a sus espaldas daña de verdad y ensucia el ambiente.

Tu reto para esta idea

Hoy corta una conversación en cuanto derive en criticar a un ausente, o al menos no añadas nada.

BASADO EN

Caridad →