Fe
Habla con Dios sin máscaras
Dios no necesita una versión editada de ti.
A veces rezamos como si tuviéramos que presentar una imagen correcta: frases medidas, buen tono, pocas grietas. Pero Dios ya conoce lo que hay dentro, también lo que no sabes ordenar.
La oración empieza a ser más real cuando dejas de actuar. Puedes hablarle de lo que te alegra, de lo que te avergüenza, de lo que no entiendes y de lo que te cuesta cambiar.
No se trata de perder respeto, sino de ganar verdad. Un corazón sincero deja más espacio a Dios que una apariencia bien construida.
Idea clave
La oración crece cuando hablas con Dios desde la verdad.
Tu reto para esta idea
Hoy reza cinco minutos diciendo a Dios una cosa que normalmente escondes o maquillas.
BASADO EN
Oración →