Cuando Jesús subió al cielo, dos ángeles preguntaron a los apóstoles qué hacían ahí parados.
Cuarenta días después de resucitar, Jesús subió al cielo delante de sus discípulos. Ellos se quedaron mirando hacia arriba, sin moverse. Entonces dos hombres vestidos de blanco les dijeron: «¿Qué hacéis ahí mirando al cielo?» (Hch 1,11). Tenían trabajo por delante.
Creer en el cielo no es quedarse embobado esperando a que llegue. Es saber adónde vas mientras vives aquí: estudias, trabajas, cuidas de otros, cambias lo que puedes. La meta no te saca del camino; te da razones para recorrerlo bien.
Hay quien piensa que la fe te hace desentenderte del mundo. La Ascensión dice lo contrario: Jesús se va al cielo y deja la tierra en manos de sus amigos.
Idea clave
La esperanza del cielo no te aparta de la tierra: te devuelve a ella con una misión.
Tu reto para esta idea
Haz hoy con cuidado una tarea que sueles hacer de cualquier manera, pensando para quién es.