Lo que en otros te parece intolerable, en ti suele tener explicación.
Te indigna el compañero que se escaquea, el político que miente, el familiar que siempre llega tarde. Y con razón. Pero si te paras un momento, quizá encuentras en ti algo parecido: una excusa para no hacer tu parte, una verdad a medias, un retraso que siempre justificas.
Nadie es buen juez en su propia causa. Es más fácil ver la mota en el ojo ajeno que la viga en el propio. Lo que nos molesta mucho en los demás puede ser un espejo de lo que no queremos ver en nosotros.
No se trata de dejar de llamar mal a lo que está mal. Se trata de empezar por casa. Cuando algo te indigne, una buena pregunta es: ¿hago yo algo parecido?
Idea clave
Lo que te indigna en otros puede ser un espejo de lo que no ves en ti.
Tu reto para esta idea
La próxima vez que hoy algo de otro te indigne, pregúntate con sinceridad si tú haces algo parecido.