No: tienes una dimensión espiritual.
Nadie ha podido pesar un «te perdono», medir cuánto quiere una madre a su hijo ni hacer una radiografía de una decisión valiente. Y, sin embargo, son de lo más real que vivimos.
Tu cuerpo importa mucho, pero no agota lo que eres. Puedes amar, conocer la verdad, elegir el bien, rezar, perdonar y buscar sentido. Esa dimensión espiritual pide cuidado. Si solo atiendes lo exterior, algo esencial de tu vida queda sin alimento.
Idea clave
Eres más que cuerpo.
Tu reto para esta idea
Cuida hoy tu interior: silencio, oración, lectura o examen de conciencia.