El Tiempo Ordinario no es tiempo de relleno
Los días sin una gran fiesta también forman una vida santa.
La mayor parte del año litúrgico se llama Tiempo Ordinario. El nombre puede sonar a una temporada en la que no ocurre nada, pero la Iglesia lo dedica a acompañar a Jesús en su vida pública y a aprender de Él paso a paso.
También tu vida está hecha sobre todo de días sin noticia: trabajar, ordenar, cuidar, rezar con pocas ganas y volver a empezar. Si solo reconoces a Dios en momentos intensos, acabarás despreciando el lugar donde realmente se forma tu corazón.
Lo ordinario no es un descanso de la vocación. Es su taller habitual. El color verde de este tiempo habla de un crecimiento que casi nunca se ve mientras sucede, pero que aparece en la paciencia, la fidelidad y el cariño con que repites lo que merece la pena.
Idea clave
Dios forma buena parte de tu vida en los días que parecen no tener nada especial.
Tu reto para esta idea
Elige una tarea corriente de hoy y hazla con especial cuidado, sin esperar que nadie la vea.
BASADO EN
Los tiempos litúrgicos →