Heredar una herida no significa quedar sin medicina.
El pecado original explica una experiencia común: queremos el bien, pero sentimos inclinación al mal, dolor y desorden interior. No empezamos desde una neutralidad perfecta.
Dios no nos deja abandonados en esa herida. Por Cristo y el Bautismo se recupera la vida de la gracia, aunque permanezca la lucha. La fe mira el daño, pero también la medicina.
Idea clave
El pecado original muestra la herida humana y la necesidad de gracia.
Tu reto para esta idea
Identifica hoy una inclinación desordenada y pide ayuda concreta a Dios.