Al final te preguntarán por una sola cosa: qué hiciste por los demás.
Jesús contó cómo será el juicio final, y sorprende por lo concreto: tuve hambre y me diste de comer, estaba enfermo y me visitaste, era forastero y me acogiste. No pregunta por títulos ni por logros, sino por lo que hiciste con el que menos tenía.
Y añade algo que lo cambia todo: «lo que hicisteis con el más pequeño, conmigo lo hicisteis». Cada persona necesitada que se cruza en tu día es, de algún modo, Él pidiéndote ayuda. El examen no se estudia el último día: se aprueba a diario, con gestos pequeños.
No hace falta salvar el mundo. Dar de comer, escuchar al que sufre, acompañar al que está solo, perdonar. Cosas al alcance de cualquiera. Ya conoces las preguntas; solo queda ir respondiéndolas.
Idea clave
Serás medido por el amor concreto que diste al que más lo necesitaba.
Tu reto para esta idea
Elige hoy una obra concreta hacia alguien necesitado: dar, acompañar, escuchar, perdonar. Una, de verdad.