Dios no te quita lo bueno: lo ordena.
A veces puede parecer que seguir a Dios significa perder vida, libertad o alegría. Pero esa idea nace muchas veces de entender a Dios como límite y no como Padre.
Dios no compite con tu felicidad. Te enseña a distinguir lo que brilla un momento de lo que realmente te hace bien.
Dios no compite con los bienes verdaderos de tu vida. Los ordena y les da una medida más honda, para que no les pidas lo que nunca podrán darte por sí solos.
Idea clave
Dios orienta tu vida hacia una felicidad más verdadera.
Tu reto para esta idea
Confía hoy a Dios algo concreto. Hazlo aunque todavía no lo veas claro.