El todopoderoso quiso empezar siendo un bebé que necesita de todo.
Dios podría haber irrumpido en el mundo con poder, deslumbrando a todos. Eligió lo contrario: nacer como un bebé, en un establo, temblando de frío, dependiendo de una madre para todo. El Omnipotente se hizo pequeño y desvalido.
No fue un descuido, fue una declaración. Dios se acerca así, sin apabullar, para que puedas mirarle sin miedo y hasta cogerle en brazos. Se hace necesitado para que tú te sientas capaz de acogerle.
Eso dice mucho de cómo trata Dios. No entra a la fuerza ni por arriba; llega despacio, humilde, a la altura de tu corazón. Si esperabas a un Dios lejano e imponente, la Navidad te descoloca: viene como un niño.
Idea clave
Dios se hizo pequeño y frágil para acercarse a ti sin imponerse.
Tu reto para esta idea
Ante un belén o una imagen del Niño, párate un momento y deja que ese Dios pequeño te desarme un poco.