La cocina de la oficina dice mucho de quienes la usan.
La cocina del piso compartido, el baño del trabajo, la sala de reuniones, el portal. Son de todos, y por eso es fácil pensar que no son de nadie. Alguien ya lo recogerá.
Pero ese alguien existe: un compañero, la persona de la limpieza, el vecino de turno. Cada taza sin fregar o cada papel en el suelo es trabajo que le pasas a otro sin preguntarle.
Dejar las cosas como te gustaría encontrarlas es una forma pequeña y muy concreta de respeto. No luce y nadie te lo agradecerá, y precisamente por eso dice mucho de cómo tratas a los demás cuando no te ven.
Idea clave
Cuidar lo común es respetar a quien viene detrás.
Tu reto para esta idea
Hoy deja un espacio compartido un poco mejor de como lo encontraste.