A veces el primer acto de amor es desear que algún día te salga de verdad.
Hay momentos en que no sientes cariño, paciencia ni ganas de acercarte a alguien. Exigirte una emoción inmediata puede llevarte a fingir; esperar de brazos cruzados a que aparezca puede dejar la relación abandonada.
«Querer querer» abre un paso intermedio. Todavía no tienes el corazón donde te gustaría, pero puedes pedir ayuda a Dios, no alimentar el desprecio y hacer un gesto pequeño que prepare el terreno.
No todo vínculo debe mantenerse ni toda cercanía es segura. Pero cuando está claro que a esa persona le debes cariño, ese deseo evita convertir la falta de sentimiento en una sentencia final. El corazón también se educa con decisiones honestas y repetidas.
Idea clave
Cuando el afecto falta, puedes empezar deseando aprender a amar y actuando de forma coherente con ese deseo.
Tu reto para esta idea
Por una persona a la que te cuesta querer, pide hoy querer quererla y realiza un gesto bueno y prudente.