Cuando la ley y tu conciencia chocan
Que algo sea legal solo garantiza una cosa: que es legal.
Casi siempre, cumplir la ley y obrar bien coinciden, y un cristiano es buen ciudadano. Pero no siempre: la historia está llena de leyes injustas y de gente decente que hizo el bien desobedeciéndolas. Legal y bueno no son sinónimos: las leyes las aprueban mayorías; el bien, no.
Por eso existe la objeción de conciencia: negarse a hacer algo que la ley permite o manda cuando va claramente contra el bien. No es capricho ni rebeldía; es lealtad a algo anterior a toda ley. "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres", respondieron los apóstoles cuando les prohibieron hablar de Jesús, y pagaron el precio sin violencia.
Eso sí: la conciencia manda, pero primero hay que formarla. Una corazonada no es una conciencia; una conciencia se educa con la verdad, se examina y pide consejo. Formada así, es la última palabra. Incluso frente a la ley.
Idea clave
La conciencia bien formada es la última palabra, incluso frente a la ley.
Tu reto para esta idea
Pregúntate si hay algo que haces "porque es legal o lo hace todo el mundo" y tu conciencia lleva tiempo señalando.
BASADO EN
Conciencia →