Saltar al contenido principal
ideasrápidas
  • Inicio
  • Buscar
  • Confesión
Fe

Cuando faltan palabras también rezas

La incapacidad de explicar lo que vives no te deja fuera de la conversación con Dios.

Hay dolores, alegrías o cansancios que no caben en una frase ordenada. Intentas rezar y solo encuentras confusión, lágrimas o una ausencia de emoción. Puedes presentarte así. Un salmo prestado, el nombre de Jesús o permanecer unos minutos ante el sagrario ofrecen forma mínima a una entrega que todavía no sabe hablar. El Espíritu intercede también en esa pobreza. No toda sequedad tiene un significado especial; a veces necesitas dormir, pedir ayuda o ordenar un problema. Pero la falta de palabras no equivale a falta de relación. Como ocurre entre amigos profundos, el silencio compartido puede contener verdad. Rezar no es producir un discurso para Dios, sino permitir que toda tu realidad esté con Él.

Idea clave

La oración puede ser verdadera en el silencio, la confusión o las lágrimas porque consiste en presentarse ante Dios, no en elaborar un discurso perfecto.

Tu reto para esta idea

Si hoy no sabes qué decir, permanece cinco minutos ante Dios repitiendo solo el nombre de Jesús al comenzar y al terminar.

BASADO EN

Oración →