No tienes que aparentar delante de Él.
Con muchas personas intentas mostrar una versión más fuerte, más segura o más ordenada. Con Cristo no hace falta actuar.
Él conoce lo que vives, lo que piensas, lo que te cuesta y lo que escondes. Precisamente por eso puedes hablarle con una sinceridad que descansa.
Cristo conoce la fragilidad humana desde dentro: trabajó, rezó, sufrió y tuvo amigos. Por eso puedes acercarte sin esconder lo que te cuesta.
Idea clave
Puedes ser totalmente sincero con Cristo.
Tu reto para esta idea
Dile hoy algo que nunca le has dicho con claridad. Sin esconderte.