No tienes que cargar solo con lo que no entiendes.
A veces hablas con Dios solo de cosas generales y dejas fuera tus problemas reales: miedos, decisiones, heridas o cansancios.
Cristo no quiere una versión decorada de tu vida. Puedes contarle lo que pesa, también lo que no entiendes. Su amistad entra en lo concreto.
Cristo conoce la fragilidad humana desde dentro: trabajó, rezó, sufrió y tuvo amigos. Por eso puedes acercarte sin esconder lo que te cuesta.
Idea clave
Dios también está en tus dificultades.
Tu reto para esta idea
Cuéntale hoy a Cristo un problema real. Tal como lo estás viviendo.