Confiar en Dios no es quedarte quieto esperando una señal.
Ante una decisión importante, puedes esperar una señal del cielo que elimine todo riesgo, y llamar confianza a no moverte hasta tener el resultado garantizado.
Pero Dios también guía a través de tu cabeza, del consejo de otros, de las circunstancias y de tus buenos deseos. Después de rezarlo y pensarlo, muchas veces toca elegir sin saber cómo acabará. La confianza es precisamente lo que te permite actuar sin controlarlo todo.
Si algo sale mal, Dios no desaparece: puede acompañarte y abrir caminos también desde una decisión imperfecta. Un hijo que confía no espera instrucciones detalladas para todo; conoce el corazón de su Padre y se atreve a hacer el bien.
Idea clave
Confiar en Dios te da libertad para decidir aunque no tengas garantías.
Tu reto para esta idea
Si llevas tiempo esperando una señal para algo que ya has rezado y pensado, da esta semana el primer paso.