Corregir no es atacar: es ayudar a crecer.
La corrección puede construir o herir según cómo se haga. Si humillas, quizá consigues obediencia momentánea, pero pierdes confianza.
Corregir bien exige respeto, serenidad y sentido de oportunidad. La verdad ayuda más cuando se dice con caridad y con deseo real de bien.
Educar no consiste en resolverles toda dificultad, sino en ayudarles a crecer en libertad. El cariño y la exigencia pueden caminar juntos cuando buscan su bien real.
Idea clave
Se corrige mejor desde el respeto que desde el enfado.
Tu reto para esta idea
Corrige hoy algo con calma. Sin levantar la voz y sin ridiculizar.