Entró buscando a un amigo y salió habiendo encontrado a Dios.
André Frossard entró en una capilla sin buscar una respuesta espiritual. Era ateo, estaba distraído y solo quería localizar a un amigo. Cinco minutos después, su manera de mirar la vida había cambiado por completo.
No todas las conversiones siguen un proceso largo y ordenado. A veces Dios aprovecha una rendija que ni siquiera sabías que habías dejado abierta. No tienes que fabricar una emoción ni fingir que ya crees. Lo que sí puedes hacer es no cerrar la puerta antes de tiempo. Entrar, guardar silencio, mirar con honestidad y dejar que la realidad te sorprenda también es una forma de búsqueda.
Idea clave
Dios puede encontrarte incluso cuando tú todavía no sabes buscarlo.
Tu reto para esta idea
Entra hoy cinco minutos en una iglesia y permanece en silencio, sin exigirte sentir nada.