Es fácil estar cuando todo va bien.
Es fácil acompañar cuando todo es ligero y divertido. La amistad muestra su profundidad cuando el otro atraviesa un fracaso, una enfermedad, una duda o una etapa en la que no resulta especialmente agradable estar cerca.
No siempre podrás arreglar el problema. Muchas veces tu tarea será más humilde: escuchar sin prisa, llamar otra vez, hacer una visita, rezar por esa persona o prestar una ayuda concreta sin convertirte en protagonista.
Permanecer no significa invadir. Hay momentos para hablar y momentos para respetar silencio. La caridad aprende esa delicadeza. Un amigo verdadero no promete salvar la vida del otro, pero evita que tenga que atravesar solo lo que le pesa.
Idea clave
Un amigo está cuando más cuesta.
Tu reto para esta idea
Acompaña hoy a alguien que esté pasando un momento difícil.