Cada relación tiene su profundidad y su lugar.
No con todos compartes lo mismo, y eso es sano. Hay conocidos, compañeros, amigos cercanos y amistades muy profundas.
La prudencia también ayuda en la amistad: saber qué compartir, con quién y en qué momento. No todas las relaciones necesitan tener la misma intensidad.
No hace falta tratar a todo el mundo con la misma cercanía. La prudencia ayuda a cuidar cada relación según su verdad, sin despreciar a nadie y sin entregar tu intimidad de cualquier manera.
Idea clave
La amistad tiene niveles distintos.
Tu reto para esta idea
Respeta hoy el tipo de relación que tienes con cada persona. No fuerces ni enfríes sin motivo.