Relaciones
La amistad no excluye a otros
Una amistad sana no se vuelve posesiva.
Cuando una amistad se cierra demasiado, puede acabar aislando, controlando o generando celos. Eso no es profundidad, es posesión.
La amistad verdadera ensancha el corazón. Puede ser especial y profunda sin impedir que otros entren, participen y sean acogidos.
Una amistad profunda puede ser especial sin cerrarse. Cuando hay libertad, también hay espacio para integrar, compartir y alegrarse de que el otro tenga más relaciones buenas.
Idea clave
La amistad verdadera no encierra.
Tu reto para esta idea
Integra hoy a alguien nuevo en tu entorno. Hazle sitio de verdad.