Cuando usas, piensas en ti; cuando amas, buscas el bien del otro.
A veces se confunde cariño con interés. Puedes querer la compañía, la atención o lo que alguien te da, sin preguntarte de verdad qué bien le haces tú.
Amar exige salir del propio centro. La caridad no es solo sentir afecto, sino querer el bien real del otro, también cuando cuesta o no te da reconocimiento.
La pregunta decisiva es sencilla: qué bien estás buscando para la otra persona. Cuando el otro deja de ser un medio para sentirte bien, el amor puede volverse más limpio y generoso.
Idea clave
Amar es buscar el bien del otro, no aprovecharse de él.
Tu reto para esta idea
Haz algo por alguien sin esperar nada. Ni reconocimiento ni devolución.