No es solo sentir: también es permanecer.
Habrá días en los que rezar apetezca y otros en los que no. Si la amistad con Cristo dependiera solo del sentimiento, sería muy frágil.
El amor se demuestra también en la fidelidad sencilla: volver, estar, rezar, pedir perdón y seguir caminando aunque no haya emoción especial.
La oración crece cuando deja de depender únicamente de las ganas. Reservar un tiempo real para Dios permite que la amistad madure también en días normales o secos.
Idea clave
El amor a Cristo se demuestra en fidelidad.
Tu reto para esta idea
Reza hoy aunque no te apetezca. Hazlo breve, pero con sinceridad.