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Relaciones

Aguantar a los pesados también es caridad

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Soportar con buena cara a quien te saca de quicio cuenta como obra buena.

Entre las obras de misericordia hay una que no solemos tomar en serio: «soportar con paciencia los defectos del prójimo». Es decir, aguantar con buena cara al que habla de más, al cansino, al que siempre llega tarde, al que te irrita sin querer. Suena a poca cosa, pero no lo es. Convivir roza. Toda familia, oficina o grupo tiene sus personas difíciles, y tú lo eres de alguien. Tratar esos roces con paciencia, sin devolver el golpe ni ir cargando la cuenta, es una forma callada y muy real de querer. No es tragarse todo sin decir nada: cuando algo hace daño, se puede advertir con suavidad. Pero la mayoría de los defectos ajenos no piden corrección, solo paciencia. Y esa paciencia, ofrecida, vale más de lo que parece.

Idea clave

Aguantar con paciencia los defectos ajenos es una forma callada de caridad.

Tu reto para esta idea

Piensa en quién te saca de quicio y hoy, en vez de reaccionar, aguántalo con buena cara y ofrécelo.

BASADO EN

Paciencia →