Agradecer un talento incluye desarrollarlo
Llamar regalo a una capacidad no te exime de entrenarla y ponerla a trabajar.
Reconocer que una capacidad viene de Dios protege de la vanidad, pero puede entenderse mal. El talento no llega siempre terminado: necesita estudio, práctica, correcciones y muchas horas poco brillantes.
Desarrollarlo es una forma de gratitud. Tomas en serio lo recibido y evitas enterrarlo por pereza, miedo o comparación. También aceptas que otras personas sepan más y puedan ayudarte a crecer.
El objetivo no es convertir cada don en rendimiento público. Algunas capacidades sirven en ámbitos escondidos. La pregunta es si las estás cuidando según su finalidad. Agradecer de verdad une dos movimientos: reconocer que no te diste el regalo y asumir que ahora está en tus manos hacerlo fecundo.
Idea clave
La gratitud por un talento se demuestra también mediante formación, esfuerzo y servicio.
Tu reto para esta idea
Dedica hoy treinta minutos de práctica deliberada a una capacidad que has recibido y estás dejando sin desarrollar.
BASADO EN
Responsabilidad →