Tú también fuiste el nuevo alguna vez.
Un compañero que empieza en el trabajo, alguien nuevo en clase, una familia que aparece por primera vez en la parroquia. Están ahí, un poco al margen, sin saber dónde sentarse ni de qué va la conversación. Y los demás seguimos a lo nuestro, no por mala voluntad, sino por costumbre.
Ayuda recordar cómo te sentiste tú la primera vez. La persona que te explicó dónde estaba todo o te invitó a un café no hizo nada extraordinario, pero la recuerdas.
No hace falta convertirte en su guía. Basta con presentarte, preguntarle su nombre e incluirle en algo pequeño. Para quien llega, eso puede ser la diferencia entre sentirse fuera y empezar a sentirse parte.
Idea clave
Un gesto pequeño con quien acaba de llegar puede hacer que se sienta parte.
Tu reto para esta idea
Si hay alguien nuevo cerca de ti, preséntate hoy y pregúntale cómo le va.